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«Muchos países deben tomar ejemplo de Euskadi en la lucha contra el sida» PDF Imprimir

23/07/2010

La Conferencia Mundial de Viena desvela la grave situación que vive Europa del Este con las drogas y el VIH, similar a la sufrida en el País Vasco en los ochenta

Daniel Zulaika | Director del Plan del Sida del País Vasco

La Conferencia Internacional del Sida de Viena ha reunido esta semana a 20.000 investigadores y expertos mundiales sobre esta enfermedad, entre ellos, Daniel Zulaika, director del Plan del Sida del País Vasco.

Durante estas jornadas, ha asistido a innumerables reuniones, presentaciones de nuevos tratamientos, novedosos equipamientos... Pero también ha retrocedido un cuarto de siglo en el tiempo y se ha topado con un panorama tan esperpéntico como el que sufría el País Vasco en la década de los ochenta con la heroína y el sida. En esta ocasión, el escenario se ha trasladado a Rusia y otros países de Europa del Este y Asia Central. «Esta conferencia debería haberse desarrollado en Moscú para concienciar a su población sobre esta problemática, pero su Gobierno no quería que le sacaran los colores en público», explica Zulaika.

Los datos desvelados en estas jornadas son «terroríficos». En Rusia hay 1,6 millones de heroinómanos (en Ucrania la cifra es de 350.000), de los que el 30% están infectados por el VIH. Y todo por la «nefasta política» desarrollada por sus autoridades. «¡Es increíble! Parece mentira que no hayan aprendido nada de nuestra experiencia. Nosotros atajamos el problema desde tres frentes: tratamos al drogadicto como un enfermo y respetamos sus derechos. Además, pusimos en marcha programas de metadona y establecimos el intercambio de jeringuillas. Pues bien: en Rusia hacen justo al revés: los toxicómanos van a la cárcel, no hay ni un solo tratamiento con metadona y la posesión de jeringuillas es ilegal», describe Daniel Zulaika.

De ahí que las autoridades mundiales hayan decidido que hay que hacer frente a esta situación y la experiencia vivida en el País Vasco se intuye como una referencia a seguir. «Deben tomar ejemplo de nuestro trabajo. De lo contrario, en cuatro años se encontrarán con ratios del 70% de drogadictos infectados», advierte el experto vasco.

La realidad avala el trabajo realizado en las últimas décadas en Euskadi. En los peores años de la epidemia, cuando el desconocimiento y la falta de prevención corrían a lomos del 'caballo', se llegó a una tasa del 70% de heroinómanos infectados. «Esa imagen está ahora totalmente desterrada gracias al esfuerzo que hicimos. Fuimos pioneros en los programas de intercambio de jeringuillas. En 1986, en una ONG; en 1997, en la cárcel de Basauri y, finalmente, en las farmacias en 2002», señala Zulaika. «Nuestro programa fue excelente y no quiero ni pensar qué habría pasado si hubiéramos seguido la política rusa», se consuela.

Más rápido y más barato

Pero además de Europa del Este, la Conferencia de Viene también ha servido para alertar de la aparición de brotes de sida relacionados con la drogadicción en países del Sudeste Asiático y África. «Nos hemos quedado de piedra al oírlo. Los últimos, en Nairobi. Para nosotros es la prehistoria, pero para ellos está empezando», describe.

Otra de las conclusiones de estas jornadas mundiales se refiere a las consecuencias negativas de la crisis económica mundial en la lucha contra la enfermedad. Sus primeros efectos fueron patentes en la anterior reunión, celebrada hace dos años en México, pero ahora se han hecho más que evidentes. «Por primera vez ha retrocedido la financiación de los programas de prevención en los países pobres. De 2008 a 2009, bajó en cien millones hasta situarse en 7.600. Por eso es una esperanza que haya personajes como Bill Gates, que el otro día lo explicó muy claro: en los tiempos malos, hay que hacer más cosas, más rápido y más barato. Y lo dice alguien que destina millones a su fundación, lo que permite a dos millones de africanos recibir tratamiento», resalta Zulaika. Aunque el testimonio más elocuente de los que se han podido escuchar en Viena, en opinión del experto vasco, ha sido el de un enfermo que asombró a todo el auditorio: «No podemos perder por la crisis lo que hemos conseguido en diez años. ¡No quiero volver a morirme, como me ocurrió en el año 2000!», clamó en nombre de todos los afectados.

Las múltiples reuniones celebradas esta semana en la capital de Austria también han permitido centrar la atención en la problemática derivada del paulatino envejecimiento de las personas seropositivas, que con la mejora de los tratamientos se han convertido en enfermos crónicos, muchos de ellos mayores de 55 años. «Por su situación, padecen más de hipertensión, dolencias de riñón y colesterol que la población en general. Es una situación inédita y creciente a la que debemos hacer frente», advierte Zulaika. Por eso, hace falta reforzar y coordinar el trabajo que se realiza en los servicios de atención primaria. «Esto casa a la perfección con el nuevo programa presentado por el consejero Bengoa», analiza el experto.


FUENTE: EL CORREO DIGITAL.

 

 

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